La Real, Antigua y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y Nuestra Señora de la Soledad volvió a escribir una página de devoción en las calles del municipio, en una jornada marcada por el recogimiento, el respeto y la emoción contenida.
Desde el Vía Crucis hasta la estación de penitencia, cada instante dejó estampas de profunda significación, donde el silencio se hizo oración y el caminar de la cofradía se convirtió en testimonio vivo de fe.
La noche avanzó entre la sobriedad de sus titulares y la entrega de hombres y mujeres de trono, en un recorrido que volvió a reunir a numerosos fieles en torno a una de las hermandades con mayor arraigo en Alhaurín de la Torre.
Una jornada que trasciende lo estético para adentrarse en lo espiritual, reafirmando el legado, la tradición y el sentimiento cofrade de todo un pueblo.










